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lunes, 25 de abril de 2016

Recomendaciones para prepararse de cara al verano y mantenerse en el peso ideal de forma definitiva

DECÁLOGO PARA LA OPERACIÓN BIKINI



  • La pérdida de peso debe ser paulatina para evitar efectos antiestéticos como las estrías o la flacidez y el efecto rebote

  • El ejercicio y la buena alimentación son claves para perder peso sin renunciar a la salud

  • El Método Dra. Amaro cuenta con dos comidas/cenas libres a la semana desde el principio para que el paciente pueda mantener su vida social
  
Los primeros rayos de sol hacen pensar en las vacaciones de verano y un alto porcentaje de las personas se plantean cómo perder esos kilos de más cogidos durante el invierno. Lo más importante es comenzar cuanto antes para que la pérdida de peso sea paulatina y a través de una alimentación saludable. Con ello se evita:

  • Poner en peligro nuestra salud.
  • Efectos antiestéticos como arrugas, flacidez o estrías.
  • El tan temido “efecto rebote” que hará que recuperemos los kilos perdidos, e incluso alguno más, en cuanto abandonemos la dieta.

Según la Dra. Amaro, autora del tratamiento de pérdida de peso patentado como la dieta definitiva, el Método Dra. Amaro: “Querer perder 4 o 5 kilos en una semana es una locura, en primer lugar, porque ponemos en peligro nuestra salud, y en segundo lugar, porque inevitablemente, volveremos a recuperar el peso perdido”.

Decálogo para preparar la operación bikini

  1. Empezar con tiempo. La pérdida de peso debe ser gradual y a través de una alimentación saludable que incluya todos los grupos alimenticios.

  1. Siempre bajo supervisión médica. No importan los kilos que se quieran perder. Siempre hay que confiar en un profesional de la salud para que descarte cualquier patología previa y guíe al paciente en los alimentos que necesita para mantenerse saludable. La dieta debe ser personalizada.

  1. Al comenzar la dieta, es imprescindible conocer el metabolismo basal del que se parte. Aumentar éste debe ser uno de los objetivos de todo régimen, esto permite que al finalizar el tratamiento el cuerpo sea capaz de quemar las calorías que se ingieren.

  1. Durante la semana, el paciente debe poder permitirse ciertos “caprichos”. La flexibilidad es clave durante una dieta por varios motivos: el primero, para que podamos mantenerla en el tiempo; el segundo, para que el paciente pueda continuar con su vida social y no se acabe aburriendo; y el tercero, y no menos importante, para que aprenda a comer y compensar los excesos. Sólo de esta manera, se podrán mantener los hábitos adquiridos de por vida.

  1. La alimentación debe ser variada e incluir todos los grupos alimenticios sin excepción: lácteos, hidratos de carbono, proteínas, frutos secos, etc. Será el profesional médico quien vaya indicando al paciente cuándo y cómo ir incorporando los alimentos.

  1. La dieta debe estar vinculada a una rutina de ejercicio físico adaptada a las características y posibilidades de cada paciente, de modo que ésta acabe incorporándose a la vida diaria del paciente de una forma natural. El ejercicio nos ayuda a sentirnos mejor física y psicológicamente.

  1. Dedicar mínimo 20 minutos a comer. Éste es el tiempo que tarda el cerebro en recibir la sensación de saciedad. Además, comer es un placer, hay que dedicarle su tiempo.

  1. El ayuno es una de las causas principales del efecto rebote. Es imprescindible realizar 5 comidas al día. Si se pasan muchas horas sin ingerir ningún tipo de alimento el cuerpo se pone en “modo ahorro” y cuando reciba algo lo guardará en forma de grasa. Además, se llegará a la siguiente comida con más hambre. Cada vez se toma algún alimento se activa el metabolismo quemando energía.

  1. Dormir un mínimo de 7 horas dado que no hacerlo aumenta nuestro apetito (fundamentalmente hacia alimentos hipercalóricos), y disminuye las ganas de realizar ejercicio.

  1. Mantener el cuerpo hidratado es muy importante. Se deben beber dos litros de agua diarios. “Infusiones como el té verde o el té blanco son muy buenos aliados a la hora de hacer dieta. Son antioxidantes, laxantes, saciantes y con importantes propiedades antienvejecimiento” explica la Dra. Amaro.


La Dra. Amaro nos recuerda que estar a dieta no tiene que ser un sufrimiento ni algo puntual, debemos cuidarnos y perder peso de manera progresiva para que el efecto no sea perjudicial para nuestra salud.


Sobre Dra. María Amaro
La doctora Amaro en licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid y está especializada en medicina familiar y comunitaria con amplia experiencia en pediatría. Además, tiene un Magister en Medicina Estética y antienvejecimiento por la citada universidad y cuenta con 13 años de ejercicio profesional en el campo de la nutrición  y trastornos de la conducta alimentaria.

En junio de 2013 funda la Clínica de estética y nutrición Feel Good, donde ha desarrollado el método de pérdida de peso patentado como “la última dieta” (la dieta definitiva), “El Método Dra. Amaro”.


viernes, 8 de abril de 2016

LA IMPORTANCIA DE LA FLEXIBILIDAD EN LAS DIETAS


Hoy analizamos La importancia de la flexibilidad en las dietas de la mano de la Dra. Amaro, autora del tratamiento de pérdida de peso patentado como “la dieta definitiva”, el Método Amaro

  • El 95% de los tratamientos de peso no funcionan porque es imposible estar a dieta de por vida

  • El Método Amaro es una dieta lineal donde se incluyen dos comidas/cenas libres a la semana

  • El ejercicio físico debe adaptarse a la condición o costumbres del paciente


Aunque la gran mayoría de las dietas permiten perder peso en un mayor o menor periodo de tiempo, el 95% de las personas que dan por finalizado un tratamiento vuelven a recuperar el peso perdido, e incluso algún kilo más, en pocos meses. Según la Dra. Amaro, autora del tratamiento de pérdida de peso patentado como “la dieta definitiva”, El Método Amaro, esto se debe principalmente a una razón: la falta de flexibilidad.

Por qué es importante la flexibilidad en las dietas

·         Nadie puede estar a dieta de por vida. Es tarea del médico nutricionista educar al paciente en cómo debe comer y enseñarle a compensar los excesos. “Es muy difícil eliminar determinado tipo de alimentos para siempre. El paciente podrá suprimirlos temporalmente pero cuando de por finalizada la dieta volverá a consumirlos. Si no le hemos enseñado a compensar esos excesos o a cómo debe consumirlos el paciente recuperará inevitablemente el peso perdido”, señala la Dra. Amaro.

·         Ayuda a combatir la ansiedad. Saber que se puede comer de todo y que no hay alimentos prohibidos hace que el paciente sienta menor ansiedad hacia los alimentos más calóricos. “Prohibiendo alimentos lo único que conseguimos es que cuando el paciente tenga oportunidad de ingerirlos sienta la necesidad de darse un atracón. No se trata de prohibir, sino de educar” añade la Dra. Amaro

·         Continuar con nuestra vida social. La falta de flexibilidad hace que el paciente tenga que limitar mucho su vida social. Esto conlleva que acabe aburriéndose o rindiéndose antes de haber aprendido unos hábitos de alimentación saludables.


A diferencia de otras dietas cuyo proceso se divide en fases (fase de adelgazamiento y fase de mantenimiento), el Método Dra. Amaro es una dieta lineal que se basa en la consecución de un índice de metabolismo basal superior al del punto de partida.

Para conseguir esto es importante re-educar nuestros hábitos alimenticios y demostrar al paciente que se puede comer de todo y perder peso. El Método Dra. Amaro cuenta con dos comidas/cenas libres desde el principio. “Es absurdo pensar que vamos a estar de por vida sin probar la bollería, un chocolate con churros o unos pasteles. Podemos comer de todo y así se lo muestro a mis pacientes, lo que ocurre es que tras ese pastel o exceso tendremos que hacer más ejercicio o limitar la ingesta de calorías en el resto de comidas. Nunca no comer o ayunar, porque el resultado será peor. Siempre deben hacerse 5 comidas al día”, explica la Dra. Amaro


Ejercicio físico

Una dieta saludable debe basarse en la alimentación y en el ejercicio y también en este último el médico debe ser flexible. El ejercicio físico debe estar adaptado a las características, posibilidades y patologías, si las hubiera, del paciente. El deporte no es solo beneficioso para perder peso sino para mantener la salud física y mental. “No hace falta ir al gimnasio todos los días si no es algo que el paciente haga habitualmente. Basta con convertir lo que hagamos en una rutina, por ejemplo, caminar” señala la Dra. Amaro.

Una dieta no debe basarse en “contar calorías” sino en cómo trabajar para quemar las que consumimos.



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